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Parque de la Quinta de
la Fuente del Berro

Información

Sin duda, uno de los parques más bonitos de Madrid.

El actual Parque Quinta de la Fuente del Berro está situado en el barrio de Salamanca, se encuentra en los terrenos de lo que en principio fue la Quinta de Miraflores. En 1630, el rey Felipe IV adquirió la hacienda y en 1640 la donó a los monjes castellanos expulsados del Monasterio de Montserrat.

En 1703 fue comprada por María Trimiño Vázquez de Coronado, adelantada de Costa Rica que años más tarde legó la finca a la Obra Pía de los Padres Mercedarios Calzados.

En el exterior de la finca se sitúa la Fuente del Berro, con unas aguas de excelente calidad, utilizada por la propia Casa Real para su suministro y aunque la finca estuviera en manos privadas, la corona seguía reservándose el derecho sobre sus aguas y el mantenimiento de la fuente. El rey Carlos III mandó proteger la fuente con una casilla, con lo que empezó a denominarse fuente del Rey. El agua de la fuente del Berro fue considerada por la familia real española, desde Mariana de Austria, como una de las mejores de Madrid.

Tras pasar por varios propietarios, a finales del s. XIX sufre una transformación radical para convertirse en un parque de recreo denominado los Nuevos Campos Elíseos.

Los Nuevos Campos Elíseos, abiertos en 1900, constituían lo que hoy se denomina un parque de atracciones, que contaba con una torre-mirador, una montaña rusa, caballitos, un velódromo, una sala de tiro al blanco, una ría con su estanque y cascada, invernaderos y un restaurante de lujo que se instaló en el antiguo palacete ya existente. Así como conciertos y bailes. Sin embargo este parque de atracciones dejó de funcionar a los dos años.

Durante la década de los 20 y la de los 30, la quinta vive momentos de lujo y brillantez de mano de sus entonces propietarios, los Van Eeghen, un matrimonio holandés de quienes en alguna de sus fiestas llegaron a estar presentes los mismos reyes.

En enero de 1941 fue declarado jardín histórico-artístico y en 1948 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid siendo alcalde el conde de Mayalde. A partir de ese momento comienzan las obras de acondicionamiento del jardín y la restauración del palacete para Instituto y Museo Arqueológico Municipal, abriéndose al público en 1954. 

Ofrece un jardín de tipo paisajista con diversos desniveles y formado por praderas surcadas por sinuosos paseos y escaleras rústicas de piedra. Posee también una rica variedad de árboles. 

Entre los elementos que nos podemos encontrar destacan el monumento a Bécquer, la estatua dedicada al poeta Pushkin, fuentes, cascadas y un par de pequeños estanques, además de un palacete que es lo que queda de su pasado palaciego.

Recorrido por el parque

La entrada principal se sitúa en la calle Enrique D’Almonte, está rodeado por una tapia de ladrillo con grandes semejanzas al estilo neomudéjar. La puerta está formada por dos torreones almenados. El parque cuenta con seis entradas.

Al entrar en el parque vemos la Fuente de la entrada principal que es el centro del Jardín de la Glorieta. Adosado al muro veremos La Casa del Reloj que era donde vivían los antiguos guardeses de la finca y si seguimos por el camino de la izquierda llegaremos al antiguo Palacete de la Quinta de la Fuente del Berro, actualmente convertido en centro cultural del barrio de Salamanca.

Se trata de un Palacete de estilo clasicista con planta en U que ha ido perdiendo su esencia palaciega tras las sucesivas reformas.

La Fuente del Berro la encontraremos al salir por la entrada de la calle Peñascales, ya que está situada en el exterior del parque. Este antiguo manantial, afluente del arroyo Abroñigal fue escogido para abastecer el Palacio Real debido a la calidad de sus aguas y así fue hasta que durante la II República pasó a ser de uso público sin limitaciones.

La Fuente del Berro aprovisiona a todas las fuentes y estanques del parque, casi alineados en línea recta. El recorrido por todos ellos se llama Senda del Agua. Tras bajar las escaleras, encontraremos dos fuentes gemelas y el siguiente paso es el Estanque de los Patos, de forma irregular, con una caseta para las aves. Bajando unas pequeñas escaleras se ve un pequeño estanque rústico. Continuamos el paseo y llegamos a la Ría Chica, de formas muy irregulares que convierten el espacio en una isla llena de preciosa vegetación.

Nos acercamos a la cascada que termina en un pequeño estanque, para bajar nos encontramos dos escaleras con peldaños de rocalla blanca caliza que te adentran en una espesa vegetación.

Llegamos así al final del recorrido, un lago que es la estructura más moderna, situado en la antigua y desaparecida Ría Grande, un lago hasta el que llegaban las aguas de la cascada y era de tales dimensiones que en el centro tenía una isla con su propio embarcadero.

Cuenta con diversas esculturas dedicadas a Enrique Iniesta, Gustavo Adolfo Bécquer, Alesandr Pushkin.

Uno de los mayores encantos de este parque son sus preciosos pavos reales que viven cerca del Palacete y que campan a sus anchas entre los setos y árboles y también por las calles aledañas al parque donde los vecinos los cuidan y los quieren. Son un total de siete pavos, 5 hembras y dos machos.

Una visita imprescindible entre los parques de Madrid.

Localización

Dirección

Enrique D’Almonte, 1,
28028 Madrid

Transporte

METRO
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O’Donnell (linea 6)

BUS Líneas
Ver Mapa Interactivo

2, 56, 69, 71, 143, 15, 28

Galería Fotográfica

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