La noche Madrileña

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La noche Madrileña

Bar Cock

Madrid tiene una extensa variedad de establecimientos nocturnos, en cualquier rincón, en la zona centro, por cualquier barrio encontrarás lugares fantásticos para la diversión, pero si hay un sitio emblemático para nosotros es El Cock.

La noche empieza verdaderamente cuando entras en él, algo mágico sucede, puedes reconocer a la gente o no conocer a nadie, pero allí esta la noche madrileña y lleva haciéndolo desde hace décadas. Sus cócteles son espectaculares, el servicio, la preparación, la calidad y sobre todo el ambiente del local, el ambiente te traslada… a esos momentos inolvidables de diversión entre amigos.

Un bar con mucha historia

Cuando en 1921 Emilio Saracho y Perico Chicote viajaron de Madrid a Londres en busca de elementos mobiliarios de un genuino Club inglés para inspirar la decoración de un nuevo local especializado en cócteles, no sabían que también estaban dando con la combinación de un lugar irrepetible que parecía un bar pero se convertiría en un museo de historias.
El primer dueño del Cock y su barman jefe trajeron piezas inglesas originales que todavía se conservan y que, junto con los altísimos techos, la imponente chimenea y las flores frescas, distinguen este local situado en un palacete francés de la Calle de la Reina como uno de los de más solera de Madrid. En esta primera etapa, que duró hasta la Guerra Civil, el Cock quitaba la sed a intelectuales, poetas y políticos y en su barra se discurrían teorías de todo pelaje auspiciadas por la inestabilidad política y las tensiones sociales del primer tercio del siglo XX. Allí podía verse escribir a Mihura, pensar a Buñuel o presumir a Dalí.

En 1945 lo adquirió Perico Chicote, que mantuvo las tertulias literarias y políticas a la vez que conseguía hacerlo más mundano. Durante aquellos años, por el Cock (o por su misterioso sótano privado) pasó todo el mundo, desde Eisenhower hasta John Wayne. Por supuesto Hemingway o Dominguín. Las letras, el arte, la nobleza, los financieros, la farándula, los toreros y sus conquistas… Y la gente del cine. Si hubo un Hollywood madrileño, se divirtió en el Cock: Ava Gardner, Frank Sinatra, Audrey Hepburn, Samuel Bronston… Durante los años cincuenta y sesenta, el Cock, junto con Chicote, fueron los escenarios de esa bohemia pasional, alegre y trágica descrita en la literatura y el cine y que dio paso a un tiempo más canalla de meretrices guapas, timbres en las mesas -que aún se conservan- y biombos guardianes de la intimidad de personajes conocidos y anónimos pudientes.

En 1985, al morir Chicote, su sobrino traspasó el negocio a los actuales propietarios, Teresa Nieto, José Astiárraga y Patricia Ferrer. Ellos han regentado la tercera vida del Cock. Y de ese reto al tiempo que fueron los años ochenta, el bar es uno de sus pocos supervivientes. Dicen sus dueños que destino del local debe ser la mezcla imbatible de tradiciones, personajes y anécdotas. Desde 1986 celebra una fiesta al finalizar ARCO en la que se reúnen artistas, galeristas, artistas y coleccionistas de todo el mundo que, copa en mano, finalizan su expedición cultural contemplando la colección de gallos dedicados expuestos en el pasillo que conduce al baño y firmados por decenas de artistas como Ceesepe, Fernando Valero o Francis Bacon, asiduo del bar, que tomó sus últimos Dry Martini en el Cock.

 

En este punto ya queda claro que dentro del Cock pasan cosas y ver a Bacon bebiendo el cóctel perfecto puede ser tan excitante como contemplar a Jodie Foster comiendo bocadillos de jamón con champán, ser testigo de cómo Pachi le afea la conducta a la bella Naomi Watts por bailar prescindiendo del decoro o mirar a George Clooney dejándose entrar por los clientes. Pero como el Cock no es un bar como los demás también pasan cosas en su puerta (infranqueable seas quien seas si el número de amigos que está dentro apunta a aglomeración) así que cualquier viandante atento puede haber observado cómo Barceló casi se queda sin entrar por intentar hacerlo mientras jugaba con una naranja o cómo un cliente, al coincidir con su admirada Susan Sontag, decidió escribir su nombre en la puerta, por no hablar de la vez en la que la realeza europea en tropel se amontonó para entrar tras las boda de los Príncipes de Asturias o el día en que el equipo de seguridad de Simón Peres pretendía impedir entrar a José.

De estas y otras historias no hay fotos ni las habrá porque el Cock preserva con pulcritud la privacidad de todo el que lo visita, de modo que o has estado aquí o te lo han contado las paredes. Y si las paredes del Cock hablasen, hablarían de Harrison Ford, Clive Owen, Dennis Quaid, Frances McDormand, Susan Sarandon, los hermanos Cohen acompañados por Almodóvar y cientos de personajes, célebres o no, que eligen la coctelería más antigua de la capital para disfrutar de lo que otro de sus incondicionales, Jorge Berlanga, bautizó como el “último refugio espirituoso de Madrid”.

“El Cock es algo más que una búsqueda postrera del alma, es el último refugio espirituoso del alma” Jorge Berlanga

Calle de la Reina, 16
28004 Madrid

Abierto de 19:00–3:30 h
www.barcock.com

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